El colegio debe centrarse en desarrollar lo que eres, tu habilidad y tu talento.

BBVA Aprendemos juntos . Hoy quería compartir este video de Francesco Tonucci, que sin duda os hará pensar sobre cuál es papel del colegio en el desarrollo del niño.

Francesco Tonucci, Niñólogo” Pedagogo y dibujante, comienza leyendo el artículo 27.2 de la Constitución Española “La educación tendrá como objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana”. A continuación comenta que esto, en absoluto, tiene que ver con la escuela que conocemos. Las escuelas deben centrarse en descubrir las habilidades y los talentos de los niños.

Según Francesco, la escuela debe desarrollar lo que eres, tu habilidad, tu talento. Educar es ayudar a descubrir  “tu juguete preferido”, con lo que te sientes a gusto. También destaca que el papel de la familia es fundamental en este descubrimiento. Conocer tu talento y habilidad de tu hijo le permitirá crecer y llegar donde quiera.

Francesco también destaca qué es insostenible que la escuela sea aburrida. El papel del profesor es fundamental en la motivación de los niños. Para Francesco un buen maestro es el que escucha a los niños, es el que sabe que sus alumnos son ricos de una experiencia que él no conoce y debe descubrir. Porque si no la conoce, ¿cómo va a proponer un contenido que les resulte interesante? “Cada acción educativa tiene que empezar con una escucha, para recibir a los alumnos con lo que conocen y lo que saben hacer.”

Durante la charla, pregunta a los niños asistentes ¿Cuál es la escuela que queréis?. Esto provoca una “interesante” asamblea de niños. 

Lo que, sin duda, nos deja claro es que una buena escuela no se hace sobre los libros de texto o la programación. Para Francesco una buena escuela se hace sobre las experiencias de los niños. La escuela debe ofrecer un método de trabajo, ofrecer el cómo. El qué no es tan importante porque el contenido cambia. Lo que necesitan los alumnos de hoy, que serán adultos mañana -en un mañana que nosotros no podemos conocer-, son herramientas y ganas de aprender.

Francesco cambiaría la estructura de la escuela, para él la escuela es absolutamente ajena a la vida social. Las aulas son espacios abstractos, con el mismo mobiliario y con los mismos instrumentos, que se repiten más de 20 veces. En ellas los alumnos se quedan horas y horas sentados haciendo cualquier cosa: lengua, matemáticas, arte, música… Francesco renunciaría de las aulas, él se imagina una escuela hecha de laboratorios y talleres fuertemente significativos en la que son los alumnos los que se mueven, no los adultos. El recorrido de un taller a otro les ayuda a cambiar el chip y con la ambientación de cada taller se acaban de situar en la materia que les toca.

Compártelo: